Lunes 13 de febrero de 2012
Por El Universal
En los últimos meses el magisterio mexicano ha sido noticia por diversas razones, desde la muerte de dos normalistas por brutalidad policiaca en Guerrero, hasta los bloqueos en el DF derivados de la exigencia sindical de más recursos. Pero la indudable importancia de estos hechos no debería distraer la atención de un problema sistemático de la educación en México: la dificultad para mejorar la calidad de los profesores.De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política deDesarrollo Social (Coneval) cerca de la mitad de los profesores que presentan exámenes de actualización —45.9%— reprueban a pesar de que les fueron otorgados cursos, seminarios, talleres y diplomados para acreditar sus capacidades como docentes.
Además, menos de la mitad del millón 200 mil maestros de educación básica —que se calcula existen en México— decidieron formar parte de la evaluación: el promedio de participación en los dos últimos años fue de 410 mil docentes. La cifra sorprende porque a través de este mecanismo, se supone, los profesores acceden a estímulos salariales. Quizá habría que considerar la pertinencia de que las evaluaciones al profesorado sean opcionales. La sociedad tiene derecho a conocer la calidad de quienes educan a sus hijos todos los días en las aulas, para eso paga através de sus impuestos la infraestructura y los sueldos que sustentan el sistema educativo.Los aumentos salariales, que en el gremio magisterial suelen ser más altos que en el sector privado y en el resto de la administración pública, tendrían que corresponder con el servicio ofrecido. Si bien hay condicionesadversas al aprendizaje que escapan al control de los maestros —como la carencia de material o la falta de servicios públicos en algunas comunidades— nada justifica la constante reticencia de los profesores a ser evaluados y a ligar sus ingresos con resultados, como es normal en cualquier trabajo.Se han destinado, de 2007 a la fecha, mil 109 millones de pesos en un programa de evaluación de profesores que, a juzgar por las ciras, no ha redituado. No lo dice sólo el Coneval sino las mediciones internacionales queubican a México en el sótano del aprendizaje a nivel básico.Las habilidades y conocimientos de millones de alumnos dependerán de que se logre vincular la inversión en maestros con calidad docente.
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